Ni estar delgada, ni tonificada, ni siquiera machacarse en el gimnasio tres veces
por semana garantizan un buen trasero. Es lo que tiene la genética y la morfología,
que no se rinden así como así. Caído, plano, sin musculatura, son muchas las dificultades
que atenazan a los glúteos. Pero la semana pasada pude comprobar el antes y el después
de un procedimiento para elevación de glúteos con hilos de poliamida que, francamente,
me impresionó. Ahora es más fácil poder tener un trasero que se atenga a la fórmula
que realizó David A. Holmes, miembro del departamento de psicología de la Universidad
Metropolitana de Manchester (Inglaterra), que formuló una ecuación para evaluar objetivamente
la calidad estética de un culo. Los parámetros utilizados son los siguientes:
S: es el factor general de forma, que mide la caída del culo o desparramamiento de
las carnes.
C: es la esfericidad o redondez de los gluteos.
B: es el factor rebote o bamboleo muscular, que mide la capacidad del culo para
moverse.
F: es la firmeza o resistencia a la deformación.
T: la textura de la piel, y tiene en cuenta la presencia de celulitis.
V: es el ratio entre cadera y cintura, o simetría del culo.
Una vez que se echan las cuentas para determinar la puntuación, pocos glúteos dan las medidas deseadas, pero el doctor Juan Miguel Pérez Díaz, Licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Valencia, director de dos Clínicas en Alicante (www.clinicaperezdiaz.com) y con consulta en Madrid, en la Clínica Française de la calle Lagasca, 79, en una sesión para periodistas especializadas, demostró su dominio con los hilos de poliamida con cuya implantación proporciona una elevación- que pude comprobar al instante en una paciente con más de 50 años- del pliegue subglúteo, un aumento importante en el tono del músculo así como un redondeamiento de toda la masa glútea y por tanto un aspecto más joven de las nalgas.
Según el doctor "El procedimiento es quirúrgico,
indicado sobre todo en casos de flaccidez severa o bien en casos en que se busque
un ligero aumento de volumen. Por lo tanto, debe ser realizado por un médico entrenado
en esta técnica que se realizará en quirófano tras la valoración del paciente y exámenes
previos oportunos en cada caso" En preoperatorio es también muy sencillo, en
casi todos los casos suele ser suficiente la toma previa de un miorrelajante, por
parte de la paciente una hora antes de acudir a la cita. La técnica se suele realizar
con anestesia local exclusivamente, aunque pueden emplearse otras alternativas. Aún
no siendo un acto de cirugía abierta han de tomarse las precauciones que nos eviten
complicaciones por lo que seguiremos unas rigurosas normas de asepsia y antisepsia.
Hemos de tener en cuenta que cada paciente necesita un marcaje y unos trayectos de
acuerdo a sus características anatómicas. Gracias a la cuidadosa infiltración anestésica
las zonas a tratar no van a resultar dolorosas durante el implante de los hilos. Durante
las primeras dos noches se aconseja acostarse boca abajo y no permancer mucho tiempo
sentada. Las molestias relacionadas con la movilidad de la zona remiten por completo
a las dos semanas, y el resultado, aunque se aprecia inmediatamente después de la
intervención, mejora en las próximas semanas, algo que aún tengo que comprobar. Lo
que sí aseguro es que fue rápido y aparentemente muy sencillo. Solo hacen falta unas
manos maestras.
Publicado domingo, 30 de marzo de 2008 por Ana Parrilla.